Ensayos Críticos
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Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes

Arte de Tapa: Daniel García

ISBN: 950-845-145-9

Año: 04

Páginas: 299

Precio: $ 875

Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes

Adriana Kanzepolsky

Publicada entre 1944 y 1956, la revista literaria “Orígenes” intentó dialogar desde La Habana con el mundo. Fueron muchos los escritores europeos, estadounidenses y latinoamericanos que aparecieron en sus páginas. La revista se ocupó de la obra de varios extranjeros, y puede afirmarse que, en buena medida, “Orígenes” debió su existencia a un puñado de escritores lejanos. Pues Juan Ramón Jiménez sirvió de catalizador para la fundación del grupo literario que la publicara, y María Zambrano dedicó al grupo su ensayo “La Cuba secreta”, donde se refirió a un país invisible y misterioso y a la entrada de la isla en la historia. Y fue la polémica entre Juan Ramón Jiménez y varios poetas españoles de la Generación del 27 la que decidió el cisma dentro del grupo habanero y condujo a la desaparición de la revista. Próxima a varias publicaciones mexicanas de la época, “Orígenes” ha sido remitida en genealogía hasta “Contemporáneos”, y relacionada con la argentina “Sur” con la cual pretendió rivalizar a partir de la publicación de primicias estadounidenses y (en menor grado) europeas: dos de los “Four Quartets” de T. S. Eliot, un capítulo de las memorias inéditas de George Santayana, el poema que Stephen Spender llegó a reescribir para su aparición en la revista habanera... Adriana Kanzepolsky cataloga en este libro la presencia de escritores extranjeros en las páginas de “Orígenes” y estudia no sólo cómo fue leída la revista, sino cómo y a quienes la revista leyó. (Entran Góngora y Vallejo y Mallarmé y Rimbaud y Gombrowicz y Joyce. No clasifican Neruda y Sartre y el psicoanálisis y el surrealismo.) La autora devela el esfuerzo de un grupo de escritores por fundar, en La Habana de los cuarenta, una utopía a la altura de lo profetizado por la Zambrano. Establece una historia de sus nómadas (José Rodríguez Feo, codirector, por universidades estadounidenses, Virgilio Piñera en Buenos Aires) y de la recepción de envíos de éstos en el centro habanero inamovible de José Lezama Lima. Rastrea en la correspondencia entre director nómada y director inmóvil una política de la publicación, y completa su lectura con las cartas que José Rodríguez Feo y Wallace Stevens se cruzaran. Examina, por tanto, el desencuentro entra la mirada que la revista dirigió al extranjero y la que el extranjero echó sobre la revista. Mira a “Orígenes” en un espejo. Revisita, en suma, el tantálico asunto de cómo la periferia aspira al centro. Con Un dibujo del mundo: extranjeros en Orígenes, Adriana Kanzepolsky ha escrito un volumen imprescindible entre los estudios que se ocupan de “Orígenes” y, más aún, de las revistas literarias del continente.

Antonio José Ponte